Los lamentos también suenan a desahogos y consuelos. “Hicimos un esfuerzo muy grande, gastamos $180 millones”, dice Jaír de Jesús Rojas, Gerente de la campaña del PIN. “De pronto hubo una confusión en los votos indígenas y del Polo”, expresa Óscar Gutiérrez.
Antes de las elecciones, se habla de favoritos, pero también de posibles sorpresas. En este último rango, advirtiendo que la tenían difícil, entraban el Polo, Cambio Radical, PIN, Apertura Liberal y algunos candidatos de movimientos fuertes.
Los golpes de pecho también llegan con explicaciones. “El resultado de las elecciones en Caldas fue proporcional a la capacidad económica y estructural de los partidos”, comenta Néstor Emilio García, de Apertura Liberal. “Si hay dinero y maquinaria, el proceso sigue siendo igual”, manifiesta Luz Mary Gutiérrez, de Cambio Radical.
También hay voces de satisfacción y optimismo, a pesar de la inminente derrota. “Todavía tengo algo de opción. Lo mejor es que nuestro partido salió muy fortalecido. Para mí fue un respaldo importante de la gente y de la organización”, comenta Carlos Uriel Naranjo, conservador de la línea sierrista.
Las razones
Para Jaír Rojas, del PIN, lo del domingo fue como ver pasar una máquina cargada de millones de pesos. “Nos sentimos pequeñitos ante tanta plata. A líderes de otros movimientos, por ejemplo, les pagaron $25 mil por día, les dieron camiseta fina y almuerzo”.
Su esperanza es que la dirección nacional del movimiento, que alcanzó siete u ocho senadores, les colabore con las deudas. “Fuera de eso, el PIN fue estigmatizado. La lección es que necesitamos plata, líderes reconocidos para lista de Cámara”, concluye Rojas.
Óscar Gutiérrez, quien buscaba la Cámara por el Polo, pensaba que ante la situación que vive el Polo en zonas como Caldas, los guarismos serían peores.
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