De acuerdo con la mayoría de expertos, si a más tardar la próxima semana no se llega un acuerdo entre republicanos, demócratas y la Casa Blanca, que permita el trámite en el Congreso, el TLC –al igual que los pendientes con Corea del Sur y Panamá- ya no podría ser aprobados antes del receso legislativo de un mes que arranca este seis de agosto y que es la fecha límite que se habían fijado las partes.
En otras palabras, quedaría pendiente para el tramo entre septiembre y noviembre (o diciembre si se convocan sesiones extraordinarias).
Pero se trata de un período altamente riesgoso por su proximidad al inicio de las elecciones primarias y se teme que podrían quedar en remojo, nuevamente, y de manera indefinida.
De allí el fuerte rumor de que la Casa Blanca podría enviarlos al Congreso en las próximos días, pese a no contar con el respaldo de todo el partido republicano.
Si eso sucede, la Cámara de Representantes tendría tiempo suficiente para darles trámite en el Comité de Medios y Arbitrios y luego en la plenaria, de donde pasarían al Senado.
Pero dada la fuerte oposición que existe en la Cámara Alta, es probable, aún si son sometidos, que su voto en el Senado igual quede pendiente hasta después del receso.
El obstáculo sigue siendo el mismo: un programa de asistencia a trabajadores de EE.UU. (TAA por su sigla en inglés) que rechazan la mayoría en el partido republicano, pero que la Casa Blanca y los demócratas han exigido como precondición para mover los TLC.
Los republicanos quieren aprobar los TLC, pero no aceptan que se “pegue” el TAA a esa votación.
La Casa Blanca teme que si no están pegados, el TAA sería derrotado y por lo tanto insiste que sea incluido en el paquete.
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